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Impuestos y visado K-1: ¿Te vas a casar con tu pareja estadounidense? ¡No te olvides de los impuestos!

Así que ya has conseguido tu visado K-1, le has dado el «sí, quiero» a tu maravilloso prometido o prometida, ciudadano estadounidense, y te estás adaptando a la vida de casado. ¡Enhorabuena! Pero, en medio de la felicidad de la boda, hay un detalle no tan romántico que debes tener en cuenta: los impuestos.

La cuestión es la siguiente: una vez que obtengas tu tarjeta de residencia (¡enhorabuena de nuevo!), serás oficialmente residente en EE. UU. a efectos fiscales. Esto significa que el Tío Sam vendrá a llamarte a la puerta, y tendrás que estar preparado.

Analicémoslo:

  • Situación fiscal: Ahora que sois un matrimonio, podéis elegir cómo presentar la declaración de la renta: de forma conjunta o por separado. La declaración conjunta suele suponer tipos impositivos más bajos y mayores deducciones, ¡así que vale la pena tenerla en cuenta!

  • Declaración de ingresos a nivel mundial: como residente fiscal en EE. UU., deberá declarar todos sus ingresos ante el IRS, incluso los ingresos que obtenga en su país de origen.

  • ¡No pagues impuestos por partida doble!: Para evitar pagar impuestos dos veces, es posible que puedas beneficiarte de alguna desgravación fiscal. Existe la deducción por impuestos pagados en el extranjero, que te permite reclamar una deducción por los impuestos que ya has pagado en el extranjero. O bien, quizá puedas acogerte a la exención de ingresos obtenidos en el extranjero, que te permite excluir por completo de los impuestos estadounidenses una determinada cantidad de tus ingresos obtenidos en el extranjero.

  • Consigue tu número de identificación fiscal: Necesitarás un número de la Seguridad Social (SSN) para presentar tu declaración de la renta en EE. UU. Si aún no cumples los requisitos para obtener un SSN, puedes solicitar un Número de Identificación Fiscal Individual (ITIN).

  • Cuentas bancarias y otros activos: Si tienes cuentas bancarias o activos financieros en el extranjero, es posible que tengas que declararlos al Gobierno de los Estados Unidos, sobre todo si su valor total supera una determinada cantidad.

  • Donaciones y herencias: Las donaciones y herencias entre cónyuges tienen implicaciones fiscales, sobre todo si uno de los dos no es ciudadano estadounidense. ¡Consúltalo con un experto en impuestos!

  • Impuestos estatales: cada estado tiene su propia normativa fiscal, así que no olvides tenerlos en cuenta además de los impuestos federales.

  • Deducciones y bonificaciones: Como matrimonio, es posible que tengáis derecho a algunas ventajas fiscales muy interesantes, como la bonificación por ingresos del trabajo o la bonificación por hijos.

Cómo obtener ayuda:

Los impuestos pueden resultar complicados, así que no dudes en consultar a un asesor fiscal. Te ofrecerá un asesoramiento personalizado en función de tu situación concreta.

Mantente informado: las leyes fiscales cambian constantemente, así que mantente al día de las últimas normativas. Esto te ayudará a cumplir con la normativa y a tomar decisiones financieras acertadas.

Recuerda que un poco de planificación y el asesoramiento de un profesional pueden ser de gran ayuda para orientarse en el mundo de los impuestos estadounidenses como pareja de recién casados. Ahora salid y disfrutad de la felicidad conyugal, pero no os olvidéis del Tío Sam cuando llegue la temporada de la declaración de la renta.

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